“No puedo acudir a un juicio, ¿qué hago?”

Hace un par de semanas, tuviste la mala suerte de presenciar una pelea en mitad de la discoteca a la que fuiste con tus amigos después de ir a cenar. Y justamente hoy te acabas de encontrar en el buzón una carta del Juzgado citándote a declarar como testigo de tal encontronazo. Por suerte, el juicio se celebrará pronto y no te llevará nada más que un día.

Echas un vistazo al calendario y de pronto te percatas de que la fecha del juicio coincide con el viaje que, precisamente, habías planeado con tus amigos esa noche. ¿Puedes saltarte la vista?

La respuesta es no. Según el artículo 410 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, “todos los que residan en territorio español, nacionales o extranjeros, que no estén impedidos, tendrán la obligación de concurrir al llamamiento judicial para declarar cuanto sepan sobre lo que se les pregunte si para eso son citados con las formalidades prescritas en la ley”.

Solo podrás aplazar la cita en caso de que presentes un justificante médico, tengas una relación de parentesco con el acusado del juicio penal o tengas el derecho de acogerte al secreto profesional. Aunque en estos dos últimos casos no es obligatorio declarar, pero sí acudir a la cita.

Si decides no acudir a la cita sin causa justificada, te enfrentarás a una multa de entre 180 y 600 euros y se suspenderá el juicio, programando una nueva fecha. Y si en la segunda ocasión, vuelves a incidir en la no asistencia, el juez puede incurrir en el delito de denegación de auxilio a la Justicia y de desobediencia grave a la autoridad. Esto, todo ello, en el caso de un juicio penal.

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